23 diciembre, 2019

Escritura en dos fases

Imagen de hudsoncrafted en Pixabay

En nuestro cerebro hay dos partes: una parte creativa y una parte crítica. Ambas son necesarias, pero es nuestra misión darle a cada una su espacio y que una no invada el espacio de la otra.

Por ello el proceso de escritura debe desarrollarse en dos fases diferenciadas: 


1.- Fase creativa: en es
ta fase damos rienda suelta a nuestra parte creativa. Debemos tener en cuenta que esta fase es la primera, por lo tanto, sin ella no podemos escribir nada. Por ello es necesario darle la importancia que se merece. Esta fase consiste en plasmar sobre el papel, con la mayor rapidez posible, todo lo que se nos va ocurriendo sin detenernos a pensar si estamos escribiendo correcta o incorrectamente, congruente o incongruentemente. Por ejemplo: no debemos prestar atención a las posibles faltas ortográficas o gramaticales. Tampoco debemos pensar en si estamos repitiendo mucho una palabra o si lo que acabamos de escribir no tiene sentido. Es decir, esta fase consiste en dejarse llevar por las ideas que van apareciendo en nuestra mente sin detenernos en ningún momento a revisar. Por más que nuestra parte crítica nos intente frenar para que revisemos lo que hemos escrito debemos resistir y continuar hacia adelante. 

2.- Fase crítica: una vez hemos terminado de escribir nuestra historia, ahora sí, llega el momento de poner a trabajar nuestra parte crítica. En esta fase debemos revisar con atención lo que hemos escrito y corregir todos los errores que encontremos: ortográficos, gramaticales, sintácticos…También debemos eliminar aquello que no aporte nada a nuestra historia o que resulte repetitivo. Quizás queramos añadir algo nuevo o incluso cambiar por completo una parte (en este caso volveremos a la fase creativa y después retomaremos la fase crítica). Es importante que antes de eliminar algo de nuestra historia vayamos guardando los borradores en una carpeta. De este modo no perderemos las ideas anteriores por si más tarde deseamos recuperarlas. Además, haciendo esto conseguiremos tener menos miedo a las modificaciones que se nos ocurran. Y por último, es aconsejable que durante la corrección leamos en voz alta lo que hemos escrito. Esto nos ayudará a detectar más fácilmente errores como las cacofonías.

Ejercicio:

Una buena manera de enfrentarnos a la hoja en blanco es escribir un relato a partir de una fotografía. Aquí comparto cinco imágenes. Elige una de ellas u otra que te guste y escribe un relato teniendo en cuenta las dos fases de escritura. ¡Tú puedes!



Nota: Algunos de los relatos que he publicado en 1relato1imagen.com los he escrito siguiendo esta técnica. Por ejemplo: Un valor incalculable está escrito a partir de una fotografía que hice. 


Imagen de Sasin Tipchai en Pixabay 

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Imagen de WILLGARD en Pixabay 

10 diciembre, 2019

El binomio fantástico

Imagen de DarkWorkX en Pixabay 

Una de las técnicas de creación literaria más útiles es el binomio fantástico, descrita por Gianni Rodari en su libro Gramática de la fantasía. Consiste en acercar dos palabras cuyos significados son muy diferentes con el fin de que se produzca una chispa creativa.

Es recomendable que las palabras sean sustantivos escogidos al azar. Por ejemplo, podemos seleccionarlas en el diccionario sin mirar. También podemos usar una herramienta online que genere palabras aleatorias (su ventaja es que antes de generar las palabras aleatorias podemos elegir que solo aparezcan sustantivos).


Una vez elegidas las dos palabras, escribimos varias frases con ellas enlazándolas mediante una preposición. Por ejemplo, en uno de los talleres de escritura creativa al que asistí, fueron seleccionadas las palabras silla y voluntad y a mí se me ocurrieron estas frases:



Una silla con voluntad. 

Voluntad para la silla. 

La silla de la voluntad. 

La voluntad de la silla.


Después elegimos una de las frases, (en mi caso, elegí la cuarta frase) y ya podemos empezar a escribir nuestro relato. Como ejemplo podéis leer mi relato corto al que titulé La voluntad de la silla

Te animo a que pruebes esta fantástica técnica de escritura creativa y que me comentes qué te parece.


01 diciembre, 2019

La creatividad que llevas dentro

Imagen de natassa64 en Pixabay 

Todas las personas llevamos la creatividad en nuestro interior. Cuando somos niños la utilizamos constantemente, especialmente cuando jugamos. Sin embargo, al crecer, poco a poco la vamos dejando a un lado. El motivo es que los adultos nos dicen que para alcanzar la madurez debemos centrarnos más en la realidad y dejar de imaginar.

De este modo, y sin apenas darnos cuenta, sufrimos una pérdida terrible que se lleva nuestra capacidad imaginativa y creativa a lo más recóndito de nuestro Ser. Comenzamos a cultivar más nuestra capacidad racional y la orientamos a ser productivos y competitivos con el fin de ganar dinero.

Esto ocasiona que tantas personas aseguren que no son creativas, que no tienen imaginación. A mi modo de ver, la solución a este problema, consiste en retomar el contacto con el/la niño/a que al que tenemos olvidado y situarlo en el centro de nuestras vidas.

Una vez demos este paso, podremos volver a ver el mundo como lo ven los niños y las niñas: con inocencia, sorpresa, asombro y curiosidad. Veremos la vida como lo que es: una fuente inagotable de ideas dispuestas a despertar toda la creatividad que llevamos dentro.

Si retornamos a la niñez, estaremos dando un gran paso para encontrar nuestra creatividad. Después podemos seguir lo que he llamado distintas sendas creativas y que están interconectadas.

1. Encuentra tu talento: todas las personas tenemos un talento. Creo que nuestra misión en la vida es buscar ese talento y ponerlo al servicio de los demás. Si no lo hacemos, es muy probable que vivamos frustrados toda la vida. Porque como decía Albert Einstein: “Todos somos unos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de escalar un árbol, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido”. Recuerdo esta bonita historia que te invito a que leas: La fascinante historia del niño autista que hoy es un gran compositor.

2. Aprende cosas nuevas que te gusten: aunque parezcan poco prácticas o incluso inútiles en la sociedad actual. No debemos pensar que será tiempo desperdiciado, sino todo lo contrario. Cualquier aprendizaje puede ser el alimento de la creatividad. Da igual la materia de que se trate: matemáticas, biología, historia del arte, música, programación de ordenadores o griego antiguo. Por ejemplo, Steve Jobs, un apasionado de la informática, decidió estudiar un curso de caligrafía y esto le inspiró para crear los distintos tipos de letras en los ordenadores. Por otro lado, cuantas más materias aprendamos más probabilidades tendremos de encontrar nuestro talento.

3. Aprende disciplinas artísticas: tenemos que pensar que desde la Prehistoria el ser humano ha expresado su creatividad a través del Arte. Buen ejemplo de ello, son las pinturas rupestres o las figuritas conocidas como Venus. El Arte nos hace sacar hacia fuera toda la creatividad que llevamos dentro. Es una forma de expresión única que no debemos ignorar. ¿Y si además resulta que descubres que tu talento es precisamente escribir, pintar, dibujar, hacer fotografías o tocar un instrumento musical?

Anímate a descubrir toda la creatividad que llevas dentro.  ¡Estoy segura de que no te arrepentirás!